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Adios


No suelo ser de esas personas que le guste dejar sus cosas pendientes, o en algún lugar al que no pertenecen. Alguna vez sentí que debí alargar el momento para que no fuera tan dolorosa la despedida. Y creo que alargar los momentos, nunca es mi mejor habilidad ya que termino lastimándome a mi misma a consecuencia de mi autosabotaje.

He hablado siempre tanto de mí, porque he aprendido a conocerme a mi misma ya que no tuve un verdadero amigo hasta cumplir los 12, y de ahí son contadas las personas que tienen mi entera confianza, tú conoces a una de ellas.

El momento en el que nos conocimos fue un momento de debilidad e imposibilidad para confiar en mi misma y me dejé llevar por las palabras más que los hechos y las actitudes. De verdad creía que yo te resultaba interesante, pero lo unico que querías era un espejo en el cual reflejarte y no resultaras esa basura tan detestable que te convertiste con esa absurda patología tuya.

En primer lugar jamás te había faltado tanto al respeto como tu me lo faltaste a mi, ni te había maldicho ni hecho mal y falso juicio de ti. En cierto modo aun creí en la bondad de la gente, pero contigo aprendí que no hay gente más buena en sus palabras sino en sus hechos. Y no hay nada que YO pueda ver bueno en ti, pero algo, alguien, en algún momento debió haberte hecho sentir buena persona, y creerte ese cuento. Esta bién, ojalá algún día cultives ese pequeñito defecto.

No estoy odiándote, ni quiero volver las cosas como antes. En su momento fue un buen tiempo. En el que aprendí cosas de las que te estaré agradecida. Pero el demonio que tu me mostraste va mas allá del que leí tanto y al que temí tanto. Ahora sé que solo querías alejarme. Y está bien, solo no debiste subestimarme. 

Perfecto, amigo mío. Vé con esas alas de cera que te fabricaste. Y vuela con tu musa hacia donde ya querías llegar. Solo que deberás recordar que yo nunca te odiaré, ni te odié. Solo me odié a mi por haberte dado demasiado poder sobre mí.

Dejar pendientes y en pausa las cosas no es la manera de cerrar círculos. Pero como no te dirijo ni dirigiré más la palabra, lo hago aquí. En este preciso momento. Tu sabes que tanto mio tienes contigo. Yo solo sé que no debo esconderme ni dejar de ser quien soy solo para que estés comodo en este pedazo de mundo que se cae a piezas como la sociedad misma. 

Cerraré este capítulo con el adiós que no te dije por miedo, por coraje y vergüenza.

Ya no soy más una niña tonta que se fía de los viajeros del tiempo.

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