Ir al contenido principal

Extraños

Ese momento en el que tienes recuerdos vacíos e insolentes que sujetan tus deseos e impulsos más ocultos, ese momento donde te sientes culpable de desear recordar emociones ya lejanas.

Emociones con nombre y apellido que se han desvanecido como el color de las hojas de un árbol al pasar varias estaciones.

Sujeto entre mis manos la última esperanza que quedaba y la dejo caer sobre todas aquellas que ya no son y no serán más, pero no duele, no lastima ni arde. Solo se quedó en un ¿qué tal sí?

Es dificil el andar de tantos años, cuando me pongo a recordar pareciera que fueran minutos, y horas los que han pasado después de tanto llanto, odio, rencores y tristeza, que hoy yace en la indiferencia.

Es difícil adivinar lo que haces, si es que haces algo para poder dejar de recordar. ¿Aun recuerdas algo de este sentimiento raro? ¿Aun piensas en mi con esas confusas ideas? ¿Realmente piensas en mi?. Es algo difícil, nos hemos convertido en dos extraños.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

9 meses

No se si te he llorado lo suficiente. La vida no ha sido justa en este juego, me ha robado las ganas de seguir adelante, me dejo sin mi guía espiritual y a la persona a quien acudía cuando estaba cansada, harta o con mucho miedo. No se si solo he llorado lo necesario. Para romperte el corazón la muerte no tiene fechas específicas ni horarios, simplemente viene, cumple con su trabajo y te roba el aliento, así es ella. Sin embargo eres la única persona a la que quiero llamar, ese mensaje que me muero por recibir y contestar, la única visita que quiero recibir. He intentado ser fuerte, pero volver a casa no me ha vuelto fuerte ni independiente, me he sentido muy cansada, muy harta. Me he sentido muy identificada por personas que han perdido a sus padres y que han sufrido lo que yo, el no verles o hablarles en su lecho de muerte aunque sea para que supieran lo mucho que les amamos. Que han sufrido el hecho de que los demás les mientan de la gravedad de los casos ...

La última hojeada al libro

El último trago de vino, el último cigarrillo, la última hojeada al libro, y la mirada que gira al cielo, y después... Después me voy. Toco finamente tres arpegios en mi guitarra, canto una dulce letra al mismo son. Una tonada que duele y cuela dentro de mi corazón. La noche es cálida y a penas darán las diez, y mi corazón que dicta todas las palabras que esta noche escribiré. El revólver en mi mesita de noche al lado del ordenador, me inspira a jugar con él un juego del cual no ganaré y del cual nadie será perdedor. ¡Vaya cosas! ¡Vaya ganas de desaparecer! Ya es tarde y no haré nada si el revolver no dejo de acariciar. Mis ojos arden las lágrimas saben a sal. Y nadie llama y quisiera que pudieran llamar. quiero que el valor y la misma cobardía corran como sangre por mis venas para poder ese gatillo jalar. Pero... ¿De que huyo? ¿Por qué me escondo? ¿A qué escapo? Definiré eso tal vez en alguna otra ocasión

Pienso en ti

Era muy de mañana cuando tenia que levantarme para hacer una de las cosas que te hubiera encantado hacer. Aunque tal vez no conmigo. Mientras terminaba de conversar con el tiempo, esperaba que tu recuerdo me trajera tu imagen y no fue así. Parece ser que mientras mas pasa el tiempo menos me olvido de ti. He aprendido a sobrevivir y a ser feliz pero ¿Por qué necesito de tu miserable presencia para sentir que aun estas ahi? Yo era feliz con el simple hecho de estar contigo, tanto que si solo me pidieras que fuera tu amigo lo habría sido, sin resistencia y sin objeción. Pero ¿Por qué tuviste que jugar con mi corazón? Tu vives y vivirás en el pasado. Donde nadie puede ser lastimado y como las personas terminan siendo buenas porque los demás lo han recordado. No deseo nada malo para ti. Estás viva y eso debe hacerme feliz. Solo que el simple hecho de recordar lo que vivimos y que alguna vez estuve junto a ti y notar que somos extraños me hace s...